20 de septiembre de 1981
ALERTA – Crónicas de la provincia
FIestas de San Mateo en Reinosa
PERFIL CAMPURRIANO
EL PANADERO DE ORZALES
Con tal puntualidad del cartero del Rey, el panadero de Orzales llega a Reinosa, cada mañana, con su furgoneta «atiborrada» de trigueñas piezas dejando a su paso, en el ambiente, el grato mensaje antiguo del oloroso pan de pueblo recién hecho. Apenas media hora después de haber salido del horno. Se le ve aparcar su vehículo -un popular personaje- por las entrecalles de la capital de Campoo, a cuyos clientes de pan va dejando sus «blancas» muestras de pan.
Sobre todo, no deja de satisfacer a su clientela, alegrándole el peso de su entrañable mercancía campurriana.
En la Plaza de Abastos, en las más conocidas tiendas de alimentación y supermercados… y no digamos ya en las cercanías del amado, de hombre, para entender y acomodar lo poco que falta de ese fuerte pan gustoso de saborear al tan justamente famoso «pan de Orzales». Mas no es tan fácil esto ni tan ligero, pues a buen seguro que al más de una vez le han puesto en jaque las rápidas coceduras que no verían lo obligado de acudir con el «repostero» Ruiz Miranda (sic) (lo real es que su nombre es Ruiz Merino, pero el error está en el periódico), el protagonista y testimonio humano de esta historia tan encantadora que parece que fugaz, se desvanecerá al recordarla.
-¿Nació usted en Orzales? – le pregunta el cronista.
-Sí, nací en 1932, en Orzales, cuando aún no estaba terminado el pantano y no se había embalsado. Parte de mi vida la pasé en el campo y el resto en la panadería.
-¿Cómo empezó en el oficio de panadero?
-Mi abuelo tenía la panadería, se la traspasó a mi padre. Yo me dediqué a ello cuando era un crío de 16 años.
-¿A los 16 años entró en la panadería?
-Sí, a esa edad.
-¿Cuándo fue la primera vez que sacó el pan?
-Saqué el pan a la venta por primera vez en 1948. Desde entonces, no he faltado un solo día a entregar el pan en toda la comarca, ni siquiera aquel día que se me olvidó echarle sal a la masa. O, aquel otro día, de nefasto recuerdo, que comí algo que me sentó mal, y con una gran nevada y exhausto, no pude llegar a Orzales, se paró el coche, me caí a la nieve, y de no ser por el perro de Carmen, la vecina, no habría hecho más pan.
-¿Cuál fue su primer coche, entonces?
-El Fiat Balilla. Tirando de uno igual fue como vine a Reinosa por primera vez, en 1958.
-¿Cuánto tiempo tiene usted de panadero?
-Veintitrés años. Desde que tenía 23 años, vengo diariamente a Reinosa.
-¿Qué clase de pan hace usted?
-El pan tradicional de Orzales. Es un pan hecho con harina de primera calidad, amasado a mano y cocido en horno de leña.
-¿Por qué mantiene usted esa tradición de hacer el pan de esa forma?
-Porque es lo que nos distingue. Es un pan que no se parece a ningún otro, ni en sabor ni en textura.
-¿Y cómo ve usted el futuro del pan de Orzales?
-Con optimismo. Mi hijo Joaquín ya está aprendiendo el oficio, y aunque el mundo del pan cambia, nuestra tradición seguirá adelante.

